CHICAGO INTERNATIONAL FILM FESTIVAL 58 EDITION.

La Ceremonia forma parte de la programación del Chicago International Film Festival, en su edición 58. Un festival calificador para los Oscar, BAFTA y Canadian Screen Award.

Estamos felices y contentos de que este festival se haya interesado por nuestro pequeño corto, y lo haya incluido en su programación, dentro de la sección Things Aren’t What They Seem (After Dark).

CARINA BJÖRNE

Ayer visitaba a Carina Björne después de unos tres años sin verla. La pandemia y ciertos imprevistos nos mantuvieron alejados. Este es el vídeo que le enseñé para recordarle que ha sido, y es, muy importante en las vidas de quienes se han cruzado con ella.

LA CEREMONIA EN SITGES 2022

La Ceremonia, nuestro pequeño corto de 6 minutos formará parte del Festival de Sitges 2022. Un año más que nos vemos en el festival favorito de todos los que amamos el fantástico y el terror. 

A parte de felicitar al equipo que lo hizo posible, quiero dedicárselo a Rubén, nuestro improvisado actor que dio vida a uno de los feligreses del corto. Ruben nos dejó no hace mucho, y su buen rollo, su carácter campechano y su colaboración desinteresada en el corto, nos dejó una impresión más que admirable. Va por ti querido Rubén!

El corto se podrá ver el sábado 8 de octubre en la sección Brigadoon.

EL CINE DE TERROR ES PARA VALIENTES.

Hacer cine de terror a día de hoy es bastante complicado, o no, depende de cuales sean las intenciones del director.

Para directores que pretenden dar con la tecla de lo original, de la sorpresa, es bastante difícil, pues está todo bastante trillado. Directores como Ari Aster o Robert Eggers tal vez no inventaran nada nuevo, pero mezclaron formas y estilos para dar lugar a una nueva etiqueta que ahora se conoce como “terror elevado”, y que se basa en gran medida en su ambientación y construcción de personajes.

Para los puristas del terror esto no les vale, porque disfrutan de un terror convencional, que aunque ya no les asuste, les remueve la nostalgia, y ese es realmente el motivo de seguir prefiriendo películas de susto algo ya revenido.

No obstante las grandes productoras lo que quieren es hacer taquilla, y no piensan en un público mayor de 18 o 20 años, con lo cual seguir haciendo cine tradicional de terror, es algo novedoso o al menos no caducado para un público juvenil.

No se apuesta por cintas de terror elevado ni por guiones que muestren algo distinto por miedo a perder dinero o no hacer números en taquilla, por eso este tipo de cine viene de productoras independientes que en muchas ocasiones consiguen dar el salto al cine por medio de festivales como Sundance, Sitges, etc. Festivales que otorgan un palmares de calidad a una cinta, y que luego productores valientes se atreven a producir la siguiente película de ese director.

En mi caso lo tengo claro, mi imaginación ya no es la que tenía hace 20 o 25 años, y en todos estos años el cine ha mostrado ya una increíble variedad de películas con las que barrieron cualquier posibilidad de originalidad, o al menos para mí, pues ya mi cabeza no ofrece más ideas que puedan sorprender.

Todo esto en el mundo del largometraje, en el mundo del cortometraje aun se puede experimentar algo más, por aquello de que el precio no se desorbita. Pero no obstante creo que es complicado crear algo novedoso aunque sea en 10 minutos.

Mi último corto, La Ceremonia, es un trabajo de 6 minutos que no ofrece nada nuevo, pero que me apetecía rodar. Eso sí, tiene un par de guiños que creo solo detectaran los auténticos amantes del terror, y no hablo de amantes del cine de terror, sino del terror en toda su dimensión.

Y el corto que tenemos ahora en el horno llamado Sesenta Grados, es una historia que abarca el drama, el terror y lo fantástico de una manera más del estilo de The Twilight Zone que otra cosa. Creo que este tipo de formato no está muy explotado en el mundo del corto, y que es muy divertido e interesante.

No sé si habrá más sorpresa en un corto plazo de tiempo, tal vez Jordan Peele con su «Nop!» nos de una sorpresa.

SIN CONDICIONES HACIA EL LARGOMETRAJE.

Cuando te llega la oportunidad de hacer una película que puedes escribir tu mismo, siempre asaltan las mismas preguntas. Preguntas que te quieren conducir a respuestas que te pongan en la palestra frente a la industria del cine. ¿Cuales son las reglas? ¿Qué camino debo seguir para visibilizar mi trabajo? ¿Qué género debo tocar para alcanzar tales festivales o tales plataformas?

Pero en mi caso creo que cuando ya se superan los 40 años, no hay que atender a este tipo de cuestiones, pues si nos ponemos a indagar en las condiciones para ser “fichado” por una productora, tal vez la edad sea también un requisito. Con lo cual no creo conveniente obsesionarse con conseguir el santo grial, sino hacer lo que a ti te guste realmente, y así concluir ese sueño que todos los realizadores ansiamos, como es contar una historia más allá de los 30 minutos.

Esta reflexión la he tomado después de muchos quebraderos de cabeza, después de analizar “el mercado laboral” y analizarme a mí mismo. Porque lo cierto es que siempre he hecho lo que me ha dado la gana sin pasar por el aro que en muchas ocasiones estaba bien visible y ponía en letras grandes “PASE USTED POR AQUÍ PARA ADQUIRIR EL EXITO DESEADO”. Pero lo cierto es que no soy una persona ni mucho menos obsesionada con trabajar de realizador profesional; mi trabajo como diseñador me llena y me gusta, y es posible que con una familia ya construida, solo tenga deseos de hacer cortos o películas que realmente me apetezcan, sin entenderlo como una carrera hacia el estrellato.

Tengo la oportunidad de contar una historia de hora y media. Libre de productores que quieran meter las narices. Con libertad y confianza por parte de quien la va a producir. Así que contaré lo que realmente me llene, y como a mí me parezca, sin reglas, sin condiciones ni recetas mágicas. 

Siempre he dicho que si Tarantino hubiera aceptado meter actrices y reducir el tiempo de diálogos en Reservoir Dogs, nunca habría sido una película de Tarantino, tan solo una película más de unos protutores más… los mismos que ahora se dan de cabezazos contra la pared por rechazar sus condiciones. 

No pretendo ser ningún Tarantino, ni nigun Spielberg, ya no da tiempo, tan solo pretendo contar la historia que a mi me apetezca, y como a mí me apetezca.