Una vez que terminas el rodaje de un largometraje íntegro, una historia de hora y media sacada de tu imaginación y dirigida íntegramente bajo tu batuta, te das cuenta de lo grande que son directores como Spielberg, Scorsese, Nolan, Aronofsky… todos esos que admiro y que, como digo, tras el trabajo de tu primer largometraje te das cuenta de la abismal capacidad que tienen para dirigir semejantes películas que forman parte de su filmografía.
El dinero para una película es esencial, cuanto mayor presupuesto mejor produccion tendrás, pero eso da igual para el resultado final de lo que ya has concebido en tu cabeza, cuando juegas con un presupuesto, sea cual sea, ya está todo listo, adaptado y preparado para lanzarte al rodaje, sabes con que cuentas y es entonces cuando debes estar a la altura de lo planeado, de lo que tantos meses (o años) te ha llevado preparar; y durante el rodaje, durante todos esos días de madrugar y acostarte tarde sin dejar de currar en la película, te vas dando cuenta de la cantidad de detalles que tienes que ir advirtiendo, de la cantidad de preguntas a las que debes dar respuesta y la cantidad de cabos sueltos que a pesar de toda tu preparación en la preproducción, quedaban.
Se trata de un trabajo de preproducción, rodaje y postproducción que nada tiene que ver con la experiencia en el cortometraje. El corto da tiempo a mimarlo más porque está concentrado en pocos días, por así decirlo es como preparar 4 o 5 secuencias de un largometraje, pero cuando te enfrentas a 60 secuencias que ademas debes terminar en un limite de plazo, la cosa es abrumadora. Por ello es ahora cuando siento mayor admiración por quienes se han consagrado en esto del séptimo arte. Mi reflexion llega una vez que he hecho el visionado del primer montaje, y es que dar vida a una historia, no es tarea fácil.






























































































