Condicionados a contar lo mismo.

Se necesita abrir el abanico de lo que un festival denomina como fantástico u horror. Trabajos que no contienen monstruos ni sangre, pero que de alguna forma se inmersa en el scify o el horror de una manera más sutil, también son historias que interesan al público. Tal vez los festivales deberán dejar de tener como referencia un público exclusivamente clásico o conservador, y abrir miras, pues muchos trabajos de alta calidad se quedan fuera de un circuito festivalero por culpa de está mentalidad tan conservadora. 

Sí, esto viene por la distribución de nuestro corto La Calima, que a pesar de haber entrado en algunos festivales, se ha quedado a las puertas de muchos otros, e incluso algunos nos han escrito explicándonos que les ha encantado pero que temen una especie de traición a su público tradicional, y no se trataba de un e-mail tipo. 

Festivales como  Strasbourg European Fantastic Film Festival nos enviaron una carta indicando que había muchos cortos de nuestro estilo que tenían una calidad magnífica y que por lo comentado los dejaban fuera, teniendo el valor este año de meterlos en sección oficial y esperando tener una sección específica para el próximo año. Otro grande como FilmQuest explicaban algo muy similar, pero al menos nos dejaban el laurel de finalista, porque aunque no se pudiera meter en proyección, sentían que ciertos cortos son dignos de su escaparate, y es una interesante forma de por por lo menos galardonar el trabajo.

Creo que después de tantos años, y con el nuevo terror que se hace, así como las nuevas historias que se cuentan en torno al fantástico, es absurdo seguir presentando lo mismo cada año, restringiendo a directores en su libertad de crear historias. Lógicamente si te gastas miles de euros en contar algo para que luego se quede a las puertas, es mejor seguir por el camino de siempre y garantizarte un puesto en esos festivales…. Pero por otro lado ¿es realmente eso lo que queremos? No. No queremos sentirnos presionados por criterios de selección que impiden contar otra cosa que no sea monstruos, sangre y espíritus malignos… Porque muchas veces los directores parimos una idea pensando solo en festivales, y el que diga que no, o miente, o es un novato.

¿Al final la libertad de expresión en algo tan grande como el cine, se corta de raíz simplemente con el rechazo por miedo a represalias del público más conservador? ¿Público o jurado de selección? Yo he sido programador de dos festivales bastante grandes, y os aseguro que me moría por ver entrar cosas nuevas, porque estoy seguro  de que al público le encantará ver algo diferente en una sesión de cortos de varios días. 

No quiero que esta reivindicación suene a enfado, es solo una reflexión en voz alta, y una llamada a los seleccionadores para admitir contenidos fieles al género, pero contados de otra forma. 

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